Rancho Aparte

Publicado en por escabullidos

En la esquina de Beruti y Rueda, en el barrio Tablada, los pibes de Rancho Aparte construyeron una trinchera de alegría como forma de resistencia.

Rancho Aparte

Mientras aprenden el oficio de carpintería, trabajan con sus manos los muebles que les encargan los vecinos del barrio. Además tienen percusión, apoyo escolar y cine debate. Y trabajan con la palabra. Se plantan y dicen No a la baja. La historia de Rancho Aparte, o la fuerza creativa que sostiene el movimiento.

“Muchos nos critican pero pocos saben lo que vivimos”. Ésta es la frase que acompaña al mural de la fachada. Es la carta de presentación de Rancho Aparte. “Te das cuenta la diferencia que hay. Está la ciudad y el rancho aparte”, dice Mario, uno de los jóvenes que forma parte del Rancho de Tablada. “Estamos aparte de los ricos”, agrega Elías. “En el rancho estamos nosotros y nadie más. Por eso Rancho Aparte”.

– ¿Alguien quiere leer las palabras?

– Yo, Yo, Yo. Tierra. Rodilla. Rancho. Campo. Tiempo. 1810.

Afuera está lloviendo. Cuando llego hay una ronda alrededor de la mesa. La mesa está llena de libros. Los libros están llenos de cuentos. Los cuentos están llenos de historias. La historia que devino en lo que hoy es Rancho Aparte arrancó en 2012. El parque Italia, en 27 de febrero y el Bajo Belgrano, era el lugar donde se juntaban. La excusa: una escuelita de fútbol.

Yanina estudia Trabajo Social y empezó las prácticas en cárceles. Javier estudia Técnico en Familia. Ambos trabajan en niñez. En su momento, ellos produjeron la chispa que luego sería fogata. “Primero habíamos ido con el compañero Javi Ruiz Díaz al merendero de la sexta y después la gente del club El Porvenir nos dijo que en el parque no había escuela de fútbol los sábados”, recuerda Yanina. “Éramos un grupo de pibes y pibas que teníamos ganas de estar juntos los sábados para pasarla bien. Después se fue transformando en más cosas porque fuimos pensando y soñando con los mismos pibes”.

La pelota fue remontando vuelo y se convirtió en barrilete. “Los pibes venían siempre y empezaron a tener otros intereses como, por ejemplo, las manualidades. En un momento hicimos barriletes. Pero esas actividades al aire libre dependían de que no lloviera. Empezamos a pensar en algún lugar con un techito”. Yanina cuenta que en ese momento se sumó Alejandra, la mamá de uno de los chicos, y empezó a prestar la casa para hacer la leche. “Siempre estábamos en conexión con las mamas. Ellas hacían la leche y la llevaban a la plaza”.

Al lado de la casa de Alejandra había un terreno desocupado en el que empezaron a hacer una huerta. “Cuando tenés un espacio querés pensar en más. Después Alejandra se mudó y el dueño del terreno se asustó porque vio que estábamos haciendo muchas actividades”. Yanina dice que, entre otras cosas, habían pensado en construir un horno de barro para hacer panes.

Rancho Aparte es una coraza que tienen los pibes de Tablada frente a las múltiples violencias (mediática, psicológica, física, social, económica) que reciben desde todos los flancos.

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Había. Había una. Había una vez. Había una vez un. Había una vez un guanaco. Había una vez un guanaco correteando. Había una vez un guanaco correteando por. Había una vez un guanaco correteando por la. Había una vez un guanaco correteando por la zona. Había una vez un guanaco correteando por la zona oeste.

Éste es el párrafo de una historia que están inventando en Rancho Aparte. Cada uno recuerda las palabras del otro y agrega una nueva. Es una historia inventada. Y colectiva.

– ¿Hay una gotera?- pregunta Milton que reacciona ante el gesto de uno de los chicos que señala el techo. Efectivamente, las gotas que se filtran empiezan a caer sobre los libros que están en la mesa. Alguien corre los libros para que no se arruinen y continúa la actividad:

Había una vez un guanaco correteando por la zona oeste y tenía un pico muy largo para rascarse su rodilla y sabía que rascarse era bueno por la naturaleza de la garrapata.

Lugar de trabajo colectivo

Javier, Yanina, Milton, Alejandra, Irene, Marcelo, los chicos de candombe, la Meli y otros chicos que están dando apoyo escolar. “Somos un grupo de amigos, sueltos e independientes. Por eso somos Rancho Aparte. Hay algunos que somos más estables y otros que fueron pasando. Pero sin esos compañeros no hubiéramos podido sostenerlo porque cada uno aporta desde su lado”, explica Yanina.

Cuando Alejandra se mudó y ya no pudieron seguir con las actividades en ese lugar, fueron los mismos pibes quienes propusieron buscar otro espacio donde juntarse. “Justo yo me había mudado a Amenabar y Colón. La casa tenía un espacio en la cochera y como no la usaba armamos un salón donde nos juntamos todo el año pasado”, cuenta Yanina. Las actividades que empezaron a hacer en ese espacio fueron apoyo escolar y cine debate. Y también comenzaron con la construcción de los cajones peruanos. “Se fue armando porque teníamos toda la estructura de una casa, como tenemos ahora. Siempre autogestionando todo. La gente ayuda a la gente. Siempre hay alguien que aporta con algo”. Yanina dice que “la colaboración viene de distintos lugares” y que cuando hacen algún evento van a las panaderías y a los negocios grandes del barrio para buscar distintos aportes.

El espacio donde ahora está Rancho Aparte, en la esquina de Beruti y Rueda, es de la tía de uno de los chicos. Ella vive al lado. “Nos presta este espacio. Acá empezamos con el taller de carpintería en noviembre del año pasado”. El rostro de “La Mari”, la madre de uno de los chicos, está dibujado en la pared. En un principio ella usaba el espacio donde hoy funciona el Rancho para dar la leche y para hacer bailes para los pibes del barrio.

El año pasado Rancho Aparte estuvo conectado con Nueva Oportunidad, un programa provincial de capacitación en oficio. “Vino la gente de Tocolobombo a dar la capacitación durante seis meses para los chicos de Rancho Aparte que armaron los cajones peruanos y el bongó”. Yanina cuenta que después de esa experiencia presentaron un proyecto de carpintería en el Ingenia y que con esa plata compraron algunas máquinas. “Desde ahí los pibes siguieron para adelante por fuera del programa provincial que se había terminado”.

Marcelo, el profesor de carpintería, tuvo la idea de reciclar y hacer muebles con pallets. “Teníamos las máquinas pero no la materia prima. Desde noviembre los pibes siguieron con una fuerza terrible. Se armó un grupo muy compañero. Ellos son los que van manteniendo este movimiento”, dice Yanina. “Vienen chicos, grandes, las tías y las abuelas. La idea es que el día de mañana ellos puedan sostener solos el espacio”.

Por fuera de la carpintería, hoy en Rancho Aparte hay apoyo escolar y percusión. Y tienen proyectado volver a hacer el cine debate.

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– Yo me llamo Mario y me gusta venir a Rancho Aparte porque te entretenés, te despabilás, te despejás. Venís acá y trabajás. Te podés hacer una monedita, para vos y para todos. Hicimos dos sillones, vineras, una banda de cosas. Es un trabajo que te sirve para el día de mañana-.

Mario habla de la posibilidad de que el espacio de encuentro también sirva como un lugar de trabajo colectivo. Desde que están trabajando con los pallets los vecinos del barrio les encargan los muebles. Hasta ahora hicieron estanterías con cajones, vineras, sillones, barras, maceteros, sillas y mesas, entre otras cosas.

– Hicimos también un cajón peruano y un bongó cajón- dice Elías. – Como trabajamos con madera, también podríamos trabajar con herrería o con otras cosas.

– En lugar de estar boludeando en la calle preferiría venir todos los días acá- dice Mario. – Está bueno aprender a trabajar y a ser un ídolo, lo que es el compañerismo. Si él ya lo hizo y yo no lo sé me va a ayudar. Todo se aprende y todo se enseña-.

Nahuel dice que “es lindo porque aprendés el oficio”. “Antes que estar en la esquina, venimos acá y nos entretenemos. Somos amigos desde chicos”.

Mario aclara que también hay mucha joda. “Hay que festejar. Un fin de semana nos fuimos de camping a Pueblo Esther. Hemos salido a la plaza, al circo. Salimos a muchos lugares, y eso es todo compañerismo”.

No a la baja

Mientras se intenta profundizar el estigma de que los jóvenes de las barriadas populares son peligrosos por el simple hecho de nacer en barrios empobrecidos por los políticos de turno; mientras se intenta naturalizar que los pibes deben ir presos con sólo 16 años, poniendo al problema como solución aparente, la foto de perfil de la página de Facebook de Rancho Aparte dice “No a la baja” en letras verdes sobre un corazón azul dibujado. “No soluciona nada meter a un pibe en cana. Al contrario. Hay que sacar a los pibes”, dice uno de ellos.

– En los diarios, los barrios salen por los muertos o porque a alguien le robaron la moto. Pero no vienen a ver cómo trabajamos. No van a pasar esa noticia. El periodismo habla de la política y los choros. Pero no dicen ´mirá, en Beruti y Rueda hay un rancho aparte donde hay pibes laburando que quieren salir adelante´- se planta Mario.

– No batas giladas- le dice uno de sus compañeros, sonriendo. Mario también se ríe. Pero sigue explicando su idea:

– En lugar de ir a grabar a un muerto que está tirado, podés venir a escuchar qué tenemos para contar.

– Está bueno sacar a los chicos de la droga- dice Elías.

– No es simplemente sacar a alguien de la droga- le responde Mario. -De la droga tenés que salir vos solo. La decisión es tuya. Pero está bueno tener el tiempo ocupado. Dan ganas de Salir, ir a laburar, volver y estar con los pibes un rato o con tu familia. Si estás acá y tenés todas las máquinas, con esa madera podés hacer un perchero o cualquier otra cosa.

– ¿Qué ganás si te quedás sentado en la esquina?- pregunta Mario al aire. – Muerte- le responde Elías -. – Sí, la esquina de la muerte- dice Mario.

Rancho Aparte es espacio de construcción, cine debate, taller de carpintería, escuela de fútbol, lugar de encuentro, discusión colectiva, imaginación, barrilete, candombe, plaza, barrio, pibes, madres, tías.

– Nunca vas a terminar de explicar todo lo que vivimos porque es una cosa impresionante- advierte Mario. Pregunto si entonces habrá Rancho Aparte para rato.

– Sí, va a haber Rancho para rato y para montón. Hay una banda de trabajo. Vamos a estar a full todos los días. Está bueno, está buenísimo…¿qué querés que te diga?

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