Entender al suelo para obtener alimentos sanos

Publicado en por escabullidos

Hablamos con el Ingeniero Agrónomo Gonzalo Rondini, socio de un fideicomiso que apuesta por la producción orgánica en Trenque Lauquen, 'Fincas El Paraíso', quien sostiene que hay que cambiar el eje de la producción actual de alimentos, porque "cuando uno empieza a entender qué es lo que ocurre en el suelo, no hay forma de no hablar de agricultura orgánica".

Entender al suelo para obtener alimentos sanos

Se expande la conciencia sobre la necesidad de producir alimentos sanos, así como también la necesidad de cuidar nuestra tierra, en un contexto medioambiental en el que está sonando una alarma para advertirnos sobre el uso indiscriminado de agroquímicos que caracteriza al modelo de agroproducción argentino, y la utilización de semillas transgénicas (OMG).

Uno de los proyectos que hoy apuestan por la producción orgánica en Buenos Aires es el fideicomiso Fincas El Paraíso, que actualmente produce y comercializa hortalizas, aromáticas, cereales y oleaginosas en campos arrendados en Trenque Lauquen, a través de la comprensión integral de la unidad productiva. Hay animales para pastoreo y generación de abono orgánico, un sistema de rotaciones para la recuperación de la fertilidad del suelo, y leguminosas y gramíneas para contar con los insumos necesarios para realizar toda la producción.

Nos comunicamos con uno de los socios de este proyecto, el Ingeniero Agrónomo Gonzalo Rondini, especializado en Producción Orgánica con bases en el cuidado del suelo, quien decidió poner sus conocimientos y experiencia al servicio de la producción orgánica luego de haber trabajado para grandes empresas de alimentos y conocer a fondo la utilización de fertilizantes y las consecuencias negativas de esta práctica.

¿Qué es lo que no anda bien con la forma de agricultura que utiliza fertilizantes y agroquímicos?

Cuando uno empieza a entender qué es lo que ocurre en el suelo, cuál es el proceso que a uno le permite obtener nutrientes de manera natural, como por ejemplo nitrógeno a través de las leguminosas, o el fósforo, que está en el suelo, cuando uno empieza a entender cómo se dan esos procesos naturales y que se necesitan asociaciones de microorganismos y de bacterias con hongos para obtener esos productos de manera natural, uno entiende que si empiezo a agregar herbicidas o insecticidas, empiezo a enfermar a esas especies naturales de microorganismos que están en el suelo, entonces se empieza a perder la capacidad de absorber nitrógeno, absorber fósforo, absorber minerales de manera natural y orgánica.

Además de los daños al suelo, ¿Conocés los daños a la salud que puede provocar un tipo de agricultura que no sea orgánica?

Conozco muchos casos, hay casos probados como el de Monte Maíz, o un pueblo cerca de acá de Trenque Lauquen, 30 de agosto, un pueblito que está muy contaminado, tiene una planta de fertilizantes adentro. Se ven enfermedades respiratorias, principios de cáncer. Sería muy beneficioso para esta lucha que los médicos puedan empezar a expresar datos reales y estadísticas de por qué por ejemplo muere una persona.

La Red de Pueblos Fumigados realizó campamentos y tiene estadísticas.

Sí, y deseo que esos datos puedan llegar a la opinión pública y que todos podamos conocer qué pasa realmente con los agroquímicos y la salud, qué pasa realmente con los transgénicos, que no sabemos qué va a pasar. El ejemplo más complicado es el maíz, introducimos en nuestro cuerpo como forma de alimento la proteína BT, que no sabemos si es bueno, si es malo o si no hace nada.

Existe el derecho precautorio que dice que todo aquello que no se sabe qué es lo que puede llegar a ocurrir tiene que ser dejado de usar hasta que se demuestre lo contrario. Si no es como que yo mismo haga un estudio de mis productos.

Además, por qué habría que reemplazar una semilla natural por algo que es transgénico y que ni siquiera es mejor?

Nosotros en la chacra sembramos variedades de maíz que si bien son difíciles de conseguir estamos teniendo buenos resultados. Son variedades, no son híbridos, no son transgénicos, tenemos un costo para producir mucho menor a lo que es un costo de semilla certificada híbrida y transgénica y estamos tratando no de gastar menos, si no que queremos producir buena cantidad, buena calidad, y libre de OGM.

¿Qué semillas son?

Es una semilla mejorada en la Universidad de Río Cuarto, que están deshibridadas. Si uno empieza a sembrar un híbrido se encuentra que la primera generación segrega mucho, entonces hay mucha variabilidad en hijos de ese híbrido. Pero si se empieza a trabajar en la descendencia de las semillas se empieza a encontrar que empiezan a estabilizarse, pero llega un momento en que no es totalmente estable como un híbrido.

¿Qué nos permite a nosotros como productores que no sea tan estable? Primero, en que tenemos variabilidad en la floración, que por ejemplo muchos puede preferir que les florezca todo el mismo día, o todo en los mismos 10 días. Cuando se siembra un híbrido necesita que la lluvia caiga solamente cuando el maíz está en floración, que es un período corto. En cambio como las variedades de maíz tienen una floración prolongada y no uniforme que llega hasta los 30 días, se amplía esa brecha para que la lluvia caiga y se pueda obtener un buen resultado del cultivo. Para nosotros es un punto a favor.

Por otro lado, ante diferentes enfermedades o plagas que se puedan presentar, al tener variabilidad genética dentro del mismo cultivo, lo que tenemos es individuos que se pueden comportar de mejor manera y de peor manera, entonces tenemos una producción más estable, porque estamos con mejores defensas contra el ataque de plagas.

¿Entonces por qué pensás que se pasa de un modelo más natural a un modelo que utiliza transgénicos y químicos?

Hay varios caminos para responder esa pregunta. En el 96 nuestro país permite la entrada de los transgénicos. El escenario era que los campos estaban maltratados, sobrecultivados, y una tecnología dependiendo totalmente de insumos derivados del petróleo empezó a aumentar los rendimientos y simplifica los sistemas, porque no necesitás tanto seguimiento, no es tan difícil producir, se solucionan un montón de cosas como herramientas con contratistas, eso hace que se pueda invertir menos en capital, menos en estructura. El sistema se empieza a simplificar y te permite obtener rindes buenos por la gran demanda de insumos sintéticos. Pero si empiezo a analizar cuánta energía gasto por producir un grano de maíz con este sistema y a cuánto lo vendo, y cuánto produje realmente, ese balance no da positivo.

Hay un montón de insumos que no estamos teniendo en cuenta, por ejemplo el carbono, no evaluamos cuánto estamos pagando de carbono, lo van a pagar nuestros nietos. Pero en un margen bruto agropecuario uno pone el insecticida, el fertilizante, la semilla, el herbicida y ya está. ¿Cuánto gasté de suelo? ¿Cuánto gasté de carbono? ¿Cuánto gasté de agua? ¿Cuánto se gasta de agua para generar un kilo de fertilizante para maíz? Son costos indirectos que no se está teniendo en cuenta. Entonces este sistema de producir vino a solucionar una falta de rendimiento, una falta de conocimiento que hacía falta en nuestro país.

¿En ese momento no había un conocimiento agroecológico u otro tipo de prácticas?

La realidad es que no había. Hoy en día nosotros mismos estamos teniendo falta de información, es una realidad. Yo no estoy en contra de las personas que producen, si no de los motivos por los cuales esas personas están produciendo de esa manera, el enfoque está ahí, y no en generar una pelea entre productores agroecológicos y productores convencionales porque es una lucha que no tiene sentido, somos personas que estamos tratando de producir comida. Lo ideal es ver cuáles son los motivos por los cuales llegamos a producir de esa manera, y cuáles serían las ventajas de empezar a producir de otra manera.

Los suelos de nuestro país tenían entre 15 y 25 partes por millón de concentración de fósforo en el suelo, y tenían alrededor de 3% o 4% de materia orgánica. Hoy tenemos suelos de entre 1% y 2% de materia orgánica y no llegan a 15 partes por millón de fósforo. ¿Eso quién lo paga? Devolvámosle al suelo de una manera genuina, natural, cono abono, no con fertilizantes, y el suelo mismo va a empezar a mostrarnos que tenemos plantas más sanas, porque están bien nutridas.

¿Creés que es posible ese cambio?

Si no creyera que es posible no estaría haciendo esto. Hoy en día es una necesidad ese cambio y ojalá las empresas empiecen a ayudarnos con ese cambio, desde el punto de vista de cambiar el enfoque en la producción.

Cuando uno empieza a aprender de dónde viene el fósforo, de dónde viene el nitrógeno, de dónde vienen los minerales, te das cuenta de que todo lo que necesitás es muy probable que lo tengas en tu propia finca, tal vez en forma no disponible para la planta. ¿Cómo pongo disponible la materia orgánica para la planta? Entierro un abono verde. ¿Cómo puedo hacer para obtener minerales? Hago un biopreparado. ¿Cómo puedo hacer para obtener nitrógeno? Junto la bosta de la vaca, la fermento y la vuelvo a tirar en el suelo. Son herramientas para pequeños productores.

¿Por qué esos conocimientos se obviaron en estos más de 20 años de producir de otra manera? ¿No estaba ese conocimiento?

Yo lo aprendí de un campesino colombiano. Lo que falta es desarrollar ese conocimiento de una manera profesional. Como la transmisión del conocimiento de la agricultura orgánica se hace muy a pulmón, se hace a través de las herramientas que uno tiene como las redes sociales, cada vez hay más consumidores que quieren comer orgánico. Hay dos maneras de llegar al desarrollo, invirtiendo un montón de dinero y llegando mañana, o ir paso a paso y que tarde lo menos posible.

Hay un argumento de quienes defienden los transgénicos que dice que son la única manera de poder alimentar al mundo.

De lo que están produciendo agroindustrialmente, un gran porcentaje se desperdicia, se tira, no llega a los consumidores. Además, no están produciendo alimentos, si uno se pone a analizar a dónde va lo que en Argentina por ejemplo estamos produciendo como grano, empezamos a ver que gran parte va a biocombustible para otra vez ser reutilizado en la cadena y seguir en ese círculo vicioso . Entonces no estamos alimentando al mundo, estamos alimentando una cadena de negocios que es muy buena para los tres o cuatro que la tienen. Generalmente terminan en la boca de algún animal en China o en Estados Unidos, entonces no son alimentos para los humanos.

Se destinaron millones de hectáreas para cultivos de soja y se perdió mucha biodiversidad, ¿creés que técnicamente se puede recuperar?¿Se puede mejorar el daño del suelo que en parte es la causa de las inundaciones?

Es un laburo difícil que lleva tiempo, inversión, mucho conocimiento y lleva mucho profesionalismo. Hace 10 años cuando salía de la facultad, hablar de esto nos parecía utópico, hoy ya tenemos grupos muy bien formados de ingenieros agrónomos que estamos dedicados a la agricultura orgánica, a la agroecología, que hay algunas diferencias, pero todos tenemos el mismo objetivo y estamos preparados para enfrentar este gran desafío.

Tenemos que entender que hay una generación de productores agropecuarios que nació con esa tecnología y no es fácil que cambien la forma de trabajar a la que están acostumbrados. En lo que hay que ponerse de acuerdo es en cambiar la forma de producir y cambiar el eje de la producción. La clave está en el diálogo y en el conocimiento. Cuando uno empieza a entender qué es lo que ocurre en el suelo, no hay forma de hablar de otra cosa que no sea agricultura orgánica, porque la solución está en la agricultura orgánica.

La solución está en la naturaleza.

Exactamente. Lo que pasa es que para producir comida necesitamos generar un disturbio, la agricultura es un disturbio. La naturaleza está tranquila, no nos necesita, pero para producir alimentos lo mejor que podemos hacer es ser conscientes de que estamos generando ese disturbio al a naturaleza y pensar en cómo revertirlo. Y si además agregamos químicos, la naturaleza no los entiende, no tiene un manual. Entonces, nosotros que estamos atravesando estos problemas, tenemos que darnos cuenta de cómo estamos produciendo y tratar de que esos disturbios sean lo menos dañiños posible.

La intención de Fincas El Paraíso es socializar conocimientos y herramientas, y trabajar en sociedad con pequeños productores. “Desde la humildad de nuestro proyecto y la gran apuesta a la vez, queremos ser un ejemplo de cómo producir, estamos muy convencidos de lo que estamos haciendo”.

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