“Niña entre azucenas”: fragmento de un ciclo nocturno

Publicado en por escabullidos

“Niña entre azucenas”: fragmento de un ciclo nocturno

El pasado 10 de junio un grupo de artistas, encabezado por el artista plástico Santiago Caruso, que lleva adelante el exitoso ciclo “El aguijón de la noche”, en una performance bajo el título de “Niña entre azucenas”, articuló música, prosa y pintura e inundó el Centro Cultural “La casa del árbol” de una mística particular: la de Alejandra Pizarnik, cuya apasionante obra cruza las barreras del tiempo y sigue ganando espectadores. En la edición en cuestión, el grupo de artistas, siguiendo su ciclo de escritores vinculados con lo nocturno y lo fantástico, seleccionó una serie de fragmentos de Prosa completa de Alejandra Pizarnik y trazó a dos voces un interesante recorrido de esos fragmentos en clave de fábula.

“Niña entre azucenas”: fragmento de un ciclo nocturno

Una vez al mes, con la improvisación como método, un grupo de artistas se reúne para llevar a distintos espacios un escritor nuevo. El 10 de junio pasado fue el turno de Alejandra Pizarnik, quien según Julia Torres, a cargo del recitado, “es un animal poético, lo sigue siendo, está muerta pero está viva”. La poética de Pizarnik, al decir de Torres “tiene esa incandescencia” de la buena literatura, y la intensión de este grupo de artistas fue la de dar a conocer la faceta menos conocida de Pizarnik, su prosa, que siempre ha sido relegada al espacio de lo secundario por la popularidad de su poesía, pero puede rastrearse en estos textos menos conocidos tópicos comunes: la obscenidad, la memoria, el evocar, la palabra y su reverso, el silencio: por sobre todas las cosas, su deseo de nombrar pese al sentimiento de imposibilidad.

Con aura casi ceremonial, Santiago Caruso en pintura, Julia Torres con la participación especial de Francisco Casares en recitado y el Dúo Fermento en música emplearon múltiples lenguajes para asir, al decir de Alejandra, al “silencio exterminador”, para que frente a “visiones de palabras escritas pero que se mueven, combaten, danzan, manan sangre (…) [que andan] con muletas, en harapos, corte de los milagros de a hasta z, alfabeto de miserias, alfabeto de crueldades… La que debió cantar [no] se arqu[ée] en silencio, mientras en sus dedos se susurra, en su corazón se murmura, en su piel un lamento no cesa… (…)”.

Rescatar la prosa de Alejandra de forma tan consciente y avasallante, esto es, a partir de diferentes disciplinas del arte, tiene como objeto el sacarla del estigma social de poeta maldita, y eso es una tarea formidable. La dificultad reside en entender el entramado de disciplinas que se traslucen en la poética pizarnikiana –la filosofía, la linguistica, la pintura- pero también está la dificultad de mostrar al público la amalgama que en su pensamiento era la racionalidad e irracionalidad. Ante esto último, este grupo de artistas supo mechar lo racional de un lenguaje, código compartido, con lo irracional de la niñez y la inocencia mediante un relato, en palabras del artista plástico Santiago Caruso, que sigue trabajando sobre “la problemática de lo escritural, el salto entre las cosas y los nombres pero ya en una clave mucho más oscura, en prosa, clave de fábula contada por una vieja, [un] ir al origen de la cosa en clave paródica, [un ver] la potencia del lenguaje [para] jugar con el mundo infantil en clave de fábula”.

“Niña entre azucenas”: fragmento de un ciclo nocturno

Santiago Caruso improvisó una pintura para unir la recopilación de textos de la prosa de Pizarnik que hicieron para el evento: en la imagen, la vieja de la que se habla en la selección de textos está cortando el cordón entre dos mundos, es, a un mismo tiempo, la que diseño la silueta y la que la extingue, quien la hace y la corta a la vez. Esa interpretación pictórica de palabra y música es síntesis perfecta de la poética de Pizarnik que fervientemente desea nombrar pero no con el fin de clasificar el mundo sino para decir su imposibilidad.

Julia Torres refirió en su entrevista para ANRed que nombrar, en definitiva, tiene el fin, en Pizarnik, de no censurar ese silencio que se ve en su poética para que finalmente tenga una entidad también, para que lo que quiere ser dicho a partir de los silencios pueda ser también escuchado: su visión, interesante, abre la posibilidad de seguir encontrando sentidos en la poética de Pizarnik y de pensar los alcances de esa escritura que sigue influenciado escritores y encontrando adeptos.
La influencia de la poética de Alejandra Pizarnik se ve en la médula de la poesía de Julia: Torres, poeta rioplatense ella misma, conjura con la palabra el silencio y la desgarradura del ser del Río de la Plata. Como Alejandra, Julia no necesita que le digan cómo tiene que escribir: el sentimiento de extranjería en la propia lengua es su dictado. Julia Torres, hija de padre español y de madre descendiente de checos y alemanes, se siente a un mismo tiempo extranjera y nativa y refiere que eso se ve en su escritura: esa desgarradura que se ilumina, podría pensarse, es en un punto la de la mayoría de los argentinos.

“Niña entre azucenas”: fragmento de un ciclo nocturno

Para quien quiera saber más de Julia Torres, el poema que la caracteriza de su propia poética es “El gesto que nombra”, del libro El camino hacia el patíbulo de Al Filo Ediciones, que presentó el pasado 11 de junio en el Centro Cultural “El cántaro” y trata sobre el camino de la vida hacia la muerte para el cual el escritor muestra, como maestro, al lector su sendero; por otro lado, quien se interese en las ilustraciones de Santiago Caruso, puede visitar su página de Facebook o conseguir el bellísimo ejemplar ilustrado por él de La condesa sangrienta de Ediciones del Zorro Rojo. Se agradece especialmente al Centro Cultural “La Casa del Árbol” (Fitz Roy 2483, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) sin cuya buena fé y predisposición el evento no hubiese sido posible.

El pensar de Alejandra Pizarnik “emana[ba] gritos” y con su palabra ella daba vueltas alrededor de la cuestión de cómo hacer que sus gritos “articul[en] una sintaxis”, de cómo encontrar a alguien “a quien contar (…) [su] alegría y (…) [su] antigua ternura”: podríamos decirle que una vía posible es la que encontró en la ocasión este grupo de artistas desde distintos lenguajes, el de la música, la pintura y el recitado y que esa búsqueda de un otro ya terminó, ese otro está acá, es el público que te viene a ver aunque no estés, Alejandra.

“Niña entre azucenas”: fragmento de un ciclo nocturno

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Para más información:

Prosa completa: https://vk.com/doc43027529_417105260?hash=e5f315e6727f1fc34d&dl=ffebafd4adcb0a4065
“Cristina Piña: Leer a Alejandra Pizarnik” https://www.youtube.com/watch?v=EMAYC8BUNHo
Voz de Alejandra Pizarnik: https://www.youtube.com/watch?v=Tb7rSPQW2e8

Fragmentos de El camino hacia el patíbulo de Julia Torres: http://electromarxismo.blogspot.com.ar/?m=1
Santiago Caruso: https://www.facebook.com/SantiagoCarusoArtist/

Publicado: el 18 de junio de 2016 por Yamila Belén Martínez Pandiani para Anred - http://www.anred.org -

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