Lágrimas de pez – Teatro -

Publicado en por escabullidos

Lágrimas de pez – Teatro -

Los entusiastas de Wes Anderson recordarán que, en The Royal Tenenbaums, el personaje de Margot Tenenbaum se encerraba en el baño para fumar a escondidas de su marido. Utilizaba un ventilador para tapar el humo y mantenía el engaño durante años. Me llamó la atención ver una escena similar en Lágrimas de pez, no porque se trate de un plagio (que no lo es), sino porque es una obra que tiene una atmósfera bastante similar a las películas de Anderson. Hay algo desde la paleta cromática que se utiliza, el tipo de conflicto, el tono melancólico y su forma de progresión que lo emparenta con esos films.

La historia va del proceso de separación de la pareja de Clara (Sol Busnelli) y Juan (Federico Denegri). Ambos parecen enfrascados en una relación que no progresa, él no parece desear nada o, al menos, no poder expresarlo, ella parece querer algo más de la vida. Hay una amiga de la pareja (Débora Paladino) que parece utilizar el deporte como método para sobrellevar sus propias frustraciones y un amante de Clara, Lisandro (Emiliano Dátola) que cae en la casa con la esperanza de llevársela. Este dúo externo a la pareja arma, en sus contrapuntos, las situaciones más cómicas de la obra. La intriga aquí es módica, no se busca un conflicto de choque de opuestos irreconciliables sino, más bien, analizar esa falta de ambiciones como una problemática, un signo de época. Así, se experimentan sucesivos intentos de separación. El conflicto se potencia por repetición y no por progresión, pero aquí esto es acierto porque la obra, justamente, está tematizando el paso del tiempo. De esta forma, la parquedad de Juan deviene dramática porque se niega a expresarse aunque se le caiga el mundo. El pedido de reacción de Clara o su imposibilidad de dejar esa relación que ama y odia a la vez no busca crecer desde el agotamiento sino desde el no poder darle un cierre a algo.

El humor de la obra es bueno, los personajes no cuentan chistes pero caen en situaciones sin sentido que siempre se resuelven dentro de esa lógica que mezcla la ternura y la mirada ácida. Hay, también, procedimientos que acercan la propuesta a lo cinematográfico, uno muy interesante se da por iluminación interna al alumbrar una breve estatua que pasaba desapercibida y que funciona de manera similar a un primer plano. Se ha hablado del mérito escenográfico de esta obra, creo que eso está más conseguido en los colores que se utilizan, los que dan una atmósfera de una belleza un poco artificial (lo mismo que el vestuario), que en las convenciones “realistas” que se establecen (por caso, que haya una canilla que funciona en escena).

La mayor contra que le puedo encontrar a esta obra es externa a ella. Es, simplemente, el horario. Lágrimas de pez sucede a las 23 hs los viernes en el Espacio Anfitrión. Su humor y su ternura parecen demandar otra franja.

Ficha técnico artística

Autoría:

Nicolas Blandi

Actúan:

Sol Busnelli, Emiliano Dátola, Federico Negri, Débora Palladino

Escenografía:

Tobías Cortés, Gabriel Raso

Realización de escenografia:

Roberto Cortes

Música original:

Ber Chese

Fotografía:

Yerimen Wolf

Diseño gráfico:

Leandro Villegas Campos

Asistencia de dirección:

Clara Parodi, Damián Trotta

Prensa:

Marisol Cambre

Producción ejecutiva:

La Forma Producciones, Ceta Teatro

Dirección general:

Nicolas Blandi

 

Web: http://www.facebook.com/lagrimasdepez

Duración: 70 minutos
Clasificaciones: Teatro, Adultos

Publicado: el 23 de mayo de 2016 en  Actualidad Artística - http://www.actualidadartistica.com.ar -

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Etiquetado en Expresion Cultural

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