LA INVENCIÓN DEL TREN FANTASMA - Libro -

Publicado en por escabullidos

Su último libro es perfecto y delicado.

Lo presenta como una parábola

sobre la macroeconomía.

Y conmueve.

LA INVENCIÓN DEL TREN FANTASMA - Libro -

El libro está dividido en tres relatos, que según la contratapa son “tres poemas en prosa sobre macroeconomía”. Esta premisa desconcertante, que puede ser tomada como una ironía, pone un eje para extraer de este breve libro pensamiento, teoría e imaginación para leer otra cosa: la época. Los antecedentes de Cumpleaños, un libro pre 2001 que preanuncia el desastre, seguido de El Mago (2002) lo ubican a César Aira hablándole a un presente político.

La invención del tren fantasma también.

   Supongamos que la contratapa no dijera nada: estamos ante otro libro de Aira con aire de realismo inocente, moldeado con una pluma delicada (bendición entre tanto salvajismo), liderado por personajes sin profundidad (sin psicología), que van directo al punto. Pero como la contratapa dice “poemas en prosa” uno debe pensar si no es eso lo que siempre hizo Aira: verso libre que fluctúa hacia adelante, que no contiene las normas de la novela ni mucho menos la del cuento, pero que narra.

 

Monocultivo

   El poeta Aira describe en tres relatos a un país en miniatura (como una maqueta) que vive de la renta de un monocultivo, en cada relato de uno distinto. En el primero, la tarea fundamental que sostiene al país es la de los lingüistas, a saber: el estudio científico de la estructura de las lenguas, en general remotas. En lasegunda parte son los arqueólogos (que hurgan en el “pasado material”) los pilares indiscutidos del modelo económico.

Entre ellos, en su forma de trabajar y concebir su pasión, comparten las siguientes características:

•• Llevan adelante tareas ambiciosas sino

insólitas.

•• Esas tareas, y sólo ellas, sostienen económicamente al pequeño país.

•• Trabajan mucho.

•• Mucho.

•• Así como son trabajos de la mente, de la erudición, requieren poner el cuerpo.

•• La gente los admira, pero desconoce los pormenores de su labor.

•• Sus aventuras finalmente se desbarrancan cuando viran hacia un sentido oscuro.

•• El país se viene, sin ellos, a pique.

 

Los espectros

   No hay spoiler en este punteo, porque la gracia del texto no corre a cuenta del argumento, sino de la belleza de cómo está escrito, de la doble lectura que hay que hacer del libro y de la lectura que hay que hacer de otros libros (de esta época) para hablar de Aira.

   La vuelta de lo fantasmal a la literatura no viene por el lado del misterio ni del terror sino, se dijo, por el de la economía. El tren que describe Aira es esbozado en un primer momento en el marco de la revolución industrial, como tecnología símbolo de un para paradigma basado en la producción, pero junto al adjetivo “fantasma” ese símbolo productivo se vuelve un espejismo.

   Hace apenas unos meses entrevistamos al teórico alemán, Joseph Vogl, quien en su libro llamado precisamente El espectro del capital resume las condiciones ficticias (espectrales) en las que se sostiene la economía mundial: la disminución de las inversiones en producción de bienes y servicios y el crecimiento de la especulación financiera como reino de las commodities: hoy un pool de siembra, mañana la ruleta inmobiliaria, pasado un tren… fantasma.

¿Cómo es ese tren?

¿Por qué un tren?

¿Hacia dónde va?

¿De dónde viene?

Para responder estas preguntas hay que remitirse a su inventor: el joven pobre.

 

El poder de la imaginación

   El tercer poema en prosa se titula El joven pobre y repite algunas características compartidas con los lingüistas y los arqueólogos: vive en un país pequeño, trabaja mucho, pero si bien su trabajo es muy requerido, no sostiene económicamente más que al joven zapatero y al dueño del taller.

   Las diferencias con los protagonistas de los otros dos capítulos es que el joven pobre no es académico. Trabaja solo y tiene “una segunda vida en el pensamiento”. En algún otro momento se dirá que su virtud es la “intuición”, pero finalmente se comprenderá que su poder reside en la imaginación: el joven pobre, zapatero, ve a través de la puerta del taller pasar a jóvenes (universitarios) y luego a chicas. Su imaginación vuela, aunque contiene sus límites: “No adivinaba, en su inexperiencia de hijo de la pobreza, que todas esas muchachas no tardarían en hacer matrimonios de convivencia, para instalarse en sórdidas cohabitaciones de recelo y desprecio, y que sus únicos placeres serían la comida y la maledicencia, que harían engordar sus cuerpos y deformar sus almas”.

   El autor no oculta su recelo ni escatima a la hora de manotear ideología. Castiga sin piedad al conformismo y al parasitismo y vuelve al concepto de clase social para terminar diciendo que todas las mutaciones de la sensibilidad tienen su origen en un joven pobre.

   Antes, lo que hace el joven es precisamente inventar el tren fantasma. Cómo: lo dibuja. Para ello se vale del instinto, de sus pensamientos, de la imaginación, de la originalidad. Muchos años después de su muerte es descubierto este boceto de tren fantasma. Es difundido y copiado y hasta se usa de plano para crear físicamente el Tren Fantasma, algo que hasta entonces no existía.

   En relación a la invención del tren, o a las consecuencias de esa invención, pueden inferirse al menos dos finales. Por un lado, lo que parió este descubrimiento fue un nuevo orden económico, que reproduce

las características del monocultivo: todo comienza a girar alrededor del Tren Fantasma.

Como si aquella creación original y genuina se hubiese reterritorializado para que la cosa siga.

   Pero a la vez, el Tren Fantasma sigue el impulso de su creación, ligada al ámbito de la imaginación: desata los sueños, lo irreal, el amor. Se nombra la palabra “alma”.

Y todo gracias al joven zapatero pobre,

“desconocido y olvidado”.

   Depende como se lo vea, el final de este mágico libro puede resultar una gran invitación.

   Los tres poemas dibujan tres parábolas económicas que se desmarcan al fin de lo material para volver a pensar en una palabra en boga: cambio.

¿Qué cambios?

Los pequeños grandes cambios, los de las personas inmanentes, los cambios de todos los días, aquellos que producen un dibujo o este libro; el conmovedor poder de la imaginación, del arte.

 

Publicado: en la Revista MU; el periódico de lavaca Nº 96 del mes de febrero de 2016.

Te invitamos a comentar y participar de esta discusión. Todo comentario que atente contra los derechos humanos y se centre en la grosería para descalificar, no será admitido en el presente.

Si te interesa seguir el blog podés subscribirte a través de una casilla de mail, o sino seguirnos en:

Facebook:  https://www.facebook.com/profile.php?id=100008392654315

Twitter: https://twitter.com/escabullidos

Etiquetado en Expresion Cultural

Comentar este post