Imperio caliente

Publicado en por escabullidos

Un diálogo con NOAM CHOMSKY. Raúl Zibechi conversa con el intelectual estadounidense sobre la geopolítica actual.

Imperio caliente

Una lección sobre el pasado y el presente, y una mirada que explica la relación entre las intervenciones militares de Estados Unidos, y el calentamiento global.

``Estados Unidos fue siempre una sociedad colonizadora. Incluso antes de constituirse como Estado estaba eliminando a la población indígena, lo que significó la destrucción de muchas naciones originarias”, sintetiza el lingüista y activista estadounidense Noam Chomsky cuando se le pide que describa la situación política mundial. Crítico acérrimo de la política exterior de su país, sostiene que desde 1898 se volcó hacia el escenario internacional con el control de Cuba, “a la que convirtió esencialmente en colonia”, para invadir luego Filipinas, “asesinando a cientos de miles de personas”.

   Continúa hilvanando una suerte de contra-historia del imperio: “Luego le robó Hawai a su población originaria, 50 años antes de incorporarla como un Estado más”. Recién después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se convierte en potencia internacional, “con un poder sin precedentes en la historia y un incomparable sistema de seguridad, controlaba el hemisferio occidental y los dos océanos, y naturalmente trazó planes para tratar de organizar el mundo a su antojo”.

   Acepta que el poder de la superpotencia ha disminuido respecto al que tenía en 1950, la cima, cuando acumulaba el 50% del PIB mundial: ahora ha caído al 25%. Aún así, le parece necesario recordar que Estados Unidos sigue siendo “el país más rico y poderoso del mundo, y a nivel militares incomparable”.

 

Un sistema, un partido

   En algún momento Chomsky comparó las votaciones en su país con la elección de una marca de pasta de dientes en un supermercado. “El nuestro es un país de un solo partido político: el partido de la empresa y de los negocios, con dos facciones, demócratas y republicanos”, proclama. Pero cree que ya no es posible seguir hablando de esas dos viejas colectividades políticas, ya que sus tradiciones sufrieron una mutación durante el período neoliberal. “Están los republicanos modernos que se hacen llamar demócratas mientras la antigua organización republicana quedó fuera del espectro, porque ambas partes se desplazaron a la derecha durante el período neoliberal, igual que sucedió en Europa”. El resultado es que hoy los demócratas de Hillary Clinton han adoptado el programa de los viejos republicanos, mientras éstos fueron completamente desplazados por los neo conservadores. “Si usted mira los espectáculos televisivos donde dicen debatir, sólo se gritan unos a los otros. Las pocas políticas que presentan son aterradoras”.

   Como ejemplo, destaca que todos los candidatos republicanos niegan el calentamiento global, o son escépticos que si bien no lo niegan, dicen que los gobiernos no deben hacer nada al respecto. “Sin embargo el calentamiento global es el peor problema que la especie humana ha enfrentado jamás. Estamos dirigiéndonos a un completo desastre”. En su opinión, el cambio climático tiene efectos sólo comparables con la guerra nuclear. Peor aún: “No estamos ante un problema de cientos de años, sino de una o dos generaciones”.

   La negación de la realidad que caracteriza a los neoconservadores responde a una lógica similar a la que impulsa la construcción de un muro en la frontera con México. “Esas personas que tratamos de alejar son las que huyen de la destrucción causada por las políticas estadounidenses.

En Boston, donde vivo, hace un par de días el gobierno de Obama deportó a un guatemalteco que vivió aquí durante 25 años; tenía una familia, una empresa, era parte de la comunidad. Había escapado de la Guatemala destruida durante la administración Reagan. En Europa es lo mismo.

Cuando vemos que millones de personas huyen de Libia y de Siria a Europa, tenemos que preguntarnos qué sucedió en los últimos 300 años para llegar a esto”.

 

Invasiones

Apunta Chomsky: “Hace apenas quince años no existía el tipo de conflicto que observamos hoy en Medio Oriente, que es consecuencia de la invasión estadounidense a Irak, que es el peor crimen del siglo. La invasión británica-estadounidense tuvo consecuencias horribles, destruyeron Irak, que ahora está clasificado como el país más infeliz del mundo, porque la invasión se cobró la vida de cientos de miles de personas y generó millones de refugiados, que no fueron acogidos por Estados Unidos y tuvieron que ser recibidos por los países vecinos pobres, a los que se les encargó recoger las ruinas de lo que nosotros destruimos. Y lo peor de todo es que instigaron un conflicto entre sunitas y chiítas que no había existido antes”.

   Las palabras de Chomsky recuerdan la destrucción de Yugoslavia durante la década de 1990, instigada por Occidente. Al igual que Sarajevo, destaca que Bagdad era una ciudad integrada, donde los diversos grupos culturales compartían los mismos barrios y se casaban miembros de diferentes grupos étnicos y religiones. “La invasión y las atrocidades que siguieron instigaron la creación de una monstruosidad llamada Estado Islámico, que nace con financiación saudí, uno de nuestros principales aliados”. El crimen mayor fue, en su opinión, la destrucción de gran parte del sistema agrícola sirio, lo cual condujo a miles de personas a las ciudades, “creando tensiones y conflictos que explotan apenas comienza la represión”.

 

El cruce

Una de sus hipótesis más interesantes consiste en cruzar los efectos de las intervenciones armadas del Pentágono con las consecuencias del calentamiento global. En la guerra en Darfur (Sudán), por ejemplo, convergen los intereses de las potencias con la desertificación, que expulsa poblaciones enteras de las zonas agrícolas, lo que agrava y agudiza los conflictos. “Estas situaciones desembocan en crisis espantosas, como sucede en Siria, donde se registra la mayor sequía de su historia, y que destruyó gran parte del sistema agrícola, generando desplazamientos, exacerbando tensiones y conflictos”.

   Destaca que aún no hemos reflexionado sobre lo que implica esta negación del calentamiento global y los planes a largo plazo de los republicanos, que pretenden acelerarlo: “Si el nivel del mar sigue subiendo y se eleva mucho más rápido, se va a tragar países como Bangladesh, afectando a cientos de millones de personas. Los glaciares del Himalaya se derriten rápidamente poniendo en riesgo el suministro de agua para el sur de Asia. ¿Qué va a pasar con esos miles de millones de personas? Las consecuencias inminentes son horrendas. Este es el momento más importante en la historia de la humanidad”.

   Cree que estamos ante un recodo de la Historia en el que los seres humanos tenemos que decidir si queremos vivir o morir: “Lo digo literalmente. No vamos a morir todos, pero sí se destruirían las posibilidades de vida digna. Y tenemos una organización llamada Partido Republicano que quiere acelerar el calentamiento global. No exagero: es exactamente lo que quieren hacer”.

   Cita entonces el Boletín de Científicos Atómicos y su Reloj del Apocalipsis, para recordar que los especialistas sostienen que en la Conferencia de París sobre el calentamiento global era imposible conseguir un tratado vinculante. “¿Por qué? Debido a que los republicanos no lo aceptarían. Han bloqueado la posibilidad de un tratado vinculante que podría haber hecho algo para impedir esta tragedia masiva e inminente, una tragedia como nunca ha existido en la historia de la humanidad. Eso es lo que estamos hablando. No son cosas de importancia menor”.

 

¿Guerra que viene?

   Chomsky no es de las personas que se dejan impresionar por modas académicas o intelectuales. Su razonamiento radical y sereno busca evitar furores y, quizá por eso, se muestra reacio a echar las campanas al vuelo sobre la anunciada decadencia del imperio. “Tiene 800 bases alrededor del mundo e invierte en su ejército tanto como todo el resto del mundo junto. Nadie tiene algo así, con soldados peleando en todas partes. China tiene una política principalmente defensiva, no posee un gran programa nuclear, aunque es posible que crezca”.

   El caso de Rusia es diferente. Es la principal piedra en el zapato del Pentágono, porque “tiene un sistema militar enorme”. El problema es que tanto Rusia como Estados Unidos están ampliando sus sistemas militares: “Ambos están actuando como si la guerra fuera posible, lo cual es una locura colectiva”. Cree que la guerra nuclear es irracional y que sólo podría suceder en caso de accidente o error humano. Sin embargo, coincide con William Perry, ex Secretario de Defensa, quien dijo recientemente que la amenaza de una guerra nuclear es hoy mayor de lo que era durante la guerra fría. Chomsky estima que el riesgo se concentra en la proliferación de incidentes que involucran fuerzas armadas de potencias nucleares. “La guerra ha estado muy cerca innumerables veces”, admite. En este momento las provocaciones de Estados

Unidos son constantes. “La OTAN están llevando a cabo maniobras militares a doscientos metros de la frontera rusa con Estonia. Nosotros no toleraríamos algo así sucediendo en México”.

 

Paz en Colombia

   Chomsky conoce de primera mano la realidad colombiana. “Un país que tiene una terrible historia de violencia desde el siglo pasado, pero la peor parte ha sido la de las operaciones paramilitares”. Más recientes son las fumigaciones de Estados Unidos, “verdaderas operaciones de guerra química que desplazaron poblaciones campesinas para beneficio de multinacionales”. En consecuencia, Colombia es el segundo país del mundo en desplazados, detrás de Afganistán. “Debería ser un país rico, próspero, pero se está rompiendo en pedazos.

   Por eso considera que “si las negociaciones de paz funcionan, eliminarán algunos de los problemas, no todos. Colombia, aún sin el problema de la guerrilla, sigue siendo uno de los peores países para los defensores de derechos humanos”.

   Uno de los principales peligros que advierte en caso de que se firme la paz, sería “la integración de los paramilitares en el gobierno”, una realidad latente en el país. Así y todo, sostiene que “la reducción del conflicto con las FARC sería un gran paso hacia adelante”, por eso cree que “se debe hacer todo lo posible para contribuir al proceso de paz”.

 

Publicado: en la edición 96 de la Revista MU; el periódico de lavaca.

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