La comunicación ante el desafío tecnológico

Publicado en por escabullidos

La comunicación ante el desafío tecnológico

Estimado/a lector/a,

Quizás no se haya detenido nunca a pensar acerca del soporte en el que nos lee, pero la pantalla está cambiándolo todo: las nuevas tecnologías de la información y de la computación han revolucionado hasta tal punto los medios tradicionales, que han asumido como una obligación transformarse y/o evolucionar para seguir vigentes. La pantalla es una ventana virtual a un mundo construido y complejo en el interactuamos de forma limitada y muchas veces incompleta a lo largo del día, pero que no sustituye en ningún caso lo real y la realidad del mundo sensible.

Instituciones, empresas y consumidores han transformado su modelo de comunicación, muchas veces anquilosado en los procesos que Gutenberg impulsara con su imprenta en el siglo XV, sumando a los tradicionales nuevos métodos para llegar a un público que, en parte, estaba apartándose de los canales explotados por la publicidad y el periodismo desde los años 70. Esos nuevos espacios no son algo revolucionario como cabría pensar, sino que han sido ocupados lentamente (teniendo en cuenta el ritmo al que hoy sucede todo) en respuesta a la demanda de un público joven y formado que, inevitablemente, ha arrastrado a toda la población adulta independientemente de su edad.

Cabría preguntarse si la tecnología y las compañías tecnológicas ha posibilitado esos huecos o si han sido los consumidores los que los han demandado; sea cual sea la causa primera, las relaciones interpersonales han crecido y aumentado cuando quienes se comunican están a distancia, perdiéndose autenticidad y virtualizando la verdad de los interlocutores entre una maraña de sobreinformación e interpretaciones segadas de mensajes, casi siempre, incompletos. Esa economía de recursos en un nuevo contexto de símbolos y de conceptos ha compartimentado las comunicaciones en distintos grados, dependiendo éstos de la capacidad para el uso de las herramientas y de las redes sociales a las que, por el contrario, cualquiera tiene acceso si posee conexión a internet.

Es la llamada red de redes, esos los pulsos eléctricos o lumínicos a través de cables de todo tipo, son los que como una red neuronal está conectando todas las partes del planeta con asombrosa rapidez, abriendo oportunidades nuevas, limitadas únicamente por las fronteras que marcan los idiomas. En efecto, las fronteras del futuro, dentro de quizás de cien o doscientos años, no estarán entre territorios o personas, sino en las posibilidades para moverse a través de la red: la nueva alfabetización no consistirá únicamente en saber leer y escribir, sino es saber actuar e interactuar con independencia y suficiencia en la red.

Ese proceso ya está presente en nuestro entorno y en los productos que consumimos a través de internet. Por ejemplo: los podcast está transformando la radio, los medios digitales los medios impresos, las redes sociales las relaciones entre las personas, el márquetin online la publicidad tradicional, la música y el cine están perdiendo su soporte físico…

No obstante, como en cualquier otra revolución humana, el planeta tendrá que soportar el impacto desconocido e incuantificable que provocará este proceso iniciado con la informática de consumo. Es un error plantear que la virtualización y el abandono del papel supondrá una menor contaminación: antes al contrario, pues los soportes electrónicos necesitan de materias primas en cuya extracción hoy día se violan derechos humanos, económicos y legales, a la vez que tienen un impacto medioambiental enorme en su fabricación y reciclaje, un consumo muy importante de energía y un horizonte de viabilidad indeterminado.

Pese a los retos que probablemente no se atajarán hasta que se planteen problemas muy serios, no hay más que repasar la historia de la humanidad y atender al poder económico mundial en sus declaraciones, los nuevos canales para la comunicación están favoreciendo el intercambio de información y el desarrollo de la cultura, la sociedad, la tecnología, la economía y la ciencia. La aceleración geométrica en el último siglo ha permitido atender necesidades humanas, tales como la salud, la alimentación, la seguridad, los viajes o el goce estético, tanto como la exploración fuera de nuestro planeta en la búsqueda, por qué no, de un nuevo hogar.

No parece descabellado que lo que para muchos es un juego de críos, una pérdida de tiempo, una moda, tiene visos de ser un síntoma de una humanidad nueva dentro de no mucho tiempo. Por el contrario, no deberíamos dejar de pensar que seguimos siendo, genética y morfológicamente, el mismo homo sapiens que pintara los bisontes de Altamira; no por ello deberíamos despreciar aquello que ha sido útil a miles de generaciones antes de la nuestra. ¿Será posible equilibrar las nuevas y las viejas tecnologías? El tiempo lo dirá, mientras tanto, lo urgente es impedir los abusos sobre otros seres humanos y sobre los ecosistemas.

Publicado: el 21 de agosto de 2015 en Revista Mito - http://revistamito.com -

Te invitamos a comentar y participar de esta discusión. Todo comentario que atente contra los derechos humanos y se centre en la grosería para descalificar, no será admitido en el presente.

 

Etiquetado en Notas y Opinion

Comentar este post