¿En qué andan las recuperadas?

Publicado en por escabullidos

¿En qué andan las recuperadas?

-¿Ustedes todavía están por acá?

El funcionario no salía del asombro al volver a encontrarse diez años después con los trabajadores de una empresa recuperada del Gran Buenos Aires haciendo gestiones en la Municipalidad. Él mismo los había atendido aquella primera vez cuando fueron en busca de ayuda y luego les había perdido el rastro. Quizás pensaba, como muchos argentinos, que aquel intento de gestión obrera había quedado en el pasado. Pero la realidad siempre es más promisoria de lo que pensamos; sobre todo cuando la capacidad de organización de los trabajadores está en juego y la fuente laboral se convierte en un objetivo a defender.

Han pasado catorce años de la crisis política y social más importante de la historia argentina y la experiencia de recuperación de empresas (E.R) en manos de sus trabajadores, con sus vaivenes, no deja de crecer y de extender su experiencia a distintas partes del globo.

El fenómeno de recuperación de empresas es propio de las consecuencias que dejó la década del noventa. Este proceso que tiene una fuerte expansión en la Argentina y se extiende simultáneamente en diferentes países de Latinoamérica responde a la necesidad de los trabajadores de defender su fuente de trabajo ante el cierre de empresas por la quiebra de las mismas o por el vaciamiento llevado a cabo por parte de sus patrones (Rebón, 2005; Palomino, 2005; Bialakowsky et al, 2013).

Sin duda, tanto las acciones colectivas de los desocupados en general, como las empresas recuperadas, en particular, tienen su origen en la crisis social y económica producida a finales de la década del ´90 y, por lo tanto, forman parte del mismo proceso. La política neoliberal llevada adelante por el gobierno de Menem trajo como consecuencia un enorme aumento de desempleo, el cierre de innumerable cantidad de empresas, con la consiguiente pérdida, no sólo de puestos de trabajos sino de las calificaciones de los trabajadores. La desarticulación del cuerpo normativo laboral, dio pie a la institucionalización de la precariedad laboral. La negociación colectiva se llevó al plano de la empresa dividiendo así la capacidad negociadora y esta imposición dictada por el gobierno, se dirigió hacia los salarios, que obligaría a las organizaciones obreras a negociar los aumentos sólo por incremento de la productividad.

La situación económica en 1999 mostraba el deterioro general. La cantidad de trabajadores urbanos desocupados llegó al 30% si se considera los trabajadores subocupados y desocupados a nivel nacional (Lobato, Suriano, 2003). Este contexto específico es el que dio lugar al surgimiento de organizaciones de desocupados, que reclamaron asistencia primero, y luego comenzaron a luchar por el acceso a puestos de trabajo genuinos. El método que eligieron para su visibilización fue el corte de ruta; iniciándose el proceso en CuTralco, Provincia de Neuquén y en Tartagal Provincia de Salta en el año 1997 (Palomino y Pastrana, 2003). Los barrios se organizaron a través de los movimientos sociales, para hacer frente y dar solución a la vida cotidiana. Los comedores y merenderos, serán otros lugares de encuentro de los sectores más desprotegidos.

En este escenario, los trabajadores que ante el cierre inminente lograron recuperar sus empresas, se encontraron con la necesidad de recurrir, en primera instancia, a su voluntad para llevar adelante acciones que le permitieran afianzar la decisión política de iniciar una nueva forma de gestión de la unidad productiva. Este proceso no estuvo exento de enormes adversidades. Por un lado, los trabajadores se encontraron en situación de “ocupantes” de una empresa, con las consiguientes trabas legales y la situación de tener que enfrentar un proceso judicial. Además, tuvieron que afrontar los problemas que se les presentaba día a día debido a la carencia de conocimientos específicos relacionados con la gestión empresarial. En este proceso, los trabajadores debieron indagar cuáles eran sus fortalezas y sus debilidades para llevar adelante las acciones que les permitieran avanzar con éxito en el proyecto productivo. En otras palabras, el desafío de los trabajadores, fue la necesidad de defender su fuente de trabajo y reorganizarse; razón por la cual tuvieron que sondear caminos que antes, por su rol de ser “solo trabajadores”, no habían explorado.


 

Según datos del Programa de Trabajo Autogestionado del Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad Social de la Nación, se registran a Febrero de 2015, 331 empresas recuperadas1. También se destaca que la figura jurídica más extendida es la Cooperativa de Trabajo. La adopción de esta forma institucional se debe, entre otras cosas, a que resulta ser la más “amigable” al momento de adecuar la organización de los trabajadores a los marcos normativos vigentes. Durante el proceso de recuperación los trabajadores fueron gestando sus propias organizaciones que los representen. Es así que surgieron en distintos momentos FACTA, MNER, MNFR, UPEA, CNCT, ANTA, AGTCAP, CTEP, entre otras. Estos diferentes movimientos articuladores pasaron años reclamando ante los poderes públicos modificaciones a la ley de quiebras; la cual finalmente se promulgó en el año 2011, estableciendo que los jueces intervinientes en la quiebra pueden dar continuidad laboral, si los trabajadores de la empresa fallida presentan un proyecto asociativo. Esta modificación resulta importante para que los trabajadores puedan transitar este proceso de recuperación con menos complicaciones y en poder de la unidad productiva.

Desde al año 2007 se realizaron cuatro encuentros internacionales, propiciados por el Programa Facultad Abierta de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. A los que se fueron sumando Co-organizadores de distintas instituciones, nacionales e internacionales2

Estos encuentros han transitados por diversos temas que marcan las preocupaciones que sobrevuela al conjunto de los trabajadores de las ER. Desde las crisis global y el impacto en cada las organizaciones sociales, como profundizar debates acerca de la economía autogestionaria. Asimismo han transitado sobre aspectos vinculados a la crisis sindical y su representación y la cogestión. Otro temas de preocupación son el trabajo informal, los problemas de género, la universidad y los movimientos sociales. El rol de los gobiernos y las políticas sobre el sector.

Actualmente se están realizando reuniones preparatorias, para un próximo encuentro internacional en Venezuela, con fecha a definir.

De igual modo el Programa de Trabajo Autogestionado del MTSS ha realizado dos encuentros nacionales y uno internacional en Buenos Aries. El objetivo de esos encuentros fue visibilizar la producción realizada por los emprendimientos autogestionarios en general y las empresas recuperadas en particular, propendiendo a su vinculación a través de rondas de negocios con empresarios del sector.

Como vemos, contradiciendo la incredulidad de aquel funcionario del conurbano que mencionábamos al principio de la nota, y a pesar de todas las dificultades que atraviesan; las ER, lejos de desaparecer, siguen realizando acciones tendientes a profundizar y mejorar su situación, tanto desde la organización, como en los aspectos institucionales y políticos.

BIBLIOGRAFÍA

Bialakowsky, Alberto; Patrouilleau, Mercedes; Lusnich, Cecilia; Romero, Guadalupe; Ortiz, Pablo. 2013; “Empresas Recuperadas: participación, conflicto y potencialidad material en el cambio”; en Bialakowsky, Alberto (director); “Coproducción e Intelecto Colectivo. Investigando para el cambio con la fábrica, el barrio y la universidad”. Ed. Teseo, CABA, 13; ISBN 978-987-1867-88-2.

Lobato Mirta y Suriano Juan (2003) “La protesta social en la Argentina”. Fondo de Cultura Económica- Bs.As

Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTEySS). Programa de Trabajo Autogestionado. Informe de gestión 2014.

http://www.trabajo.gov.ar/promoempleo/autogestionadas.asp?categoria=4

Palomino, Héctor (2005) “Los sindicatos y los movimientos sociales emergentes del colapso neoliberal en Argentina”. En E. de La Garza Toledo (compilador): Sindicatos y nuevos movimientos sociales en América latina. Pág.: 224. Colección Grupos de Trabajo de CLASCSO. CLACSO, Buenos Aires.

Palomino, Héctor y Pastrana, Ernesto (2003ª) “Argentina ¿después? del diluvio: los nuevos movimientos sociales”. En Calderón, F. (ed.) ¿Es sostenible la globalización en América Latina?: Debates con Manuel Castells, Santiago de Chile: Fondo de Cultura Económica.

Programa Facultad Abierta, Facultad de Filosofía y letras, Universidad de Buenos Aires.http://www.recuperadasdoc.com.ar/2013convocatoria.html

Rebón Julián (2005) “Trabajando sin patrón. Las empresas recuperadas y la producción” Documento de Trabajo Nº 44, Instituto Gino Germani- Fac. Ciencias Sociales UBA. Setiembre, Buenos Aires.

 1http://www.trabajo.gov.ar/promoempleo/autogestionadas.asp?categoria=4

2http://www.recuperadasdoc.com.ar/2013convocatoria.html

 

Publicado: por Adriana Vitoli y Pablo Ortiz  en Observatorio de las relaciones de- trabajo - http://www.observatoriorrtt.com.ar/ -

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